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CARTA DE UN PADRE MEDICO A SU HIJO EN VIAS DE SERLO

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CARTA DE UN PADRE MEDICO A SU HIJO EN VIAS DE SERLO

Mensaje por Comunidad Patológica el Jue Sep 08, 2011 11:38 pm

CARTA DE UN PADRE MEDICO A SU HIJO EN VIAS DE SERLO





Mijo,
ahora que estas por terminar el internado y pidiéndole a Dios que
pases el examen de residencia, aprovecho este largo vuelo para contarte
con lo que te podrás encontrar al hacer tu especialidad… no te pienses
que exagero pues cuidando las buenas formas he tratado de redactarte
esta carta hasta con cierta discreción… Claro que estas observaciones
datan de cuando yo fui interno en el civil en 1979, ahora con lo del
internet quizá encuentres lo mismo…. ¡PERO EN PEOR!

Hay varios tipos de Residentes (más allá de la clasificación de rango).
En general, el residente de primer grado es el que saca toda la chamba, ¡aunque no sepa ni un bledo!

R1, como ninguno.
R2, como un Dios, sus dictados son ¡leyes divinas!
R3, ahí te ves.
Los R4 ni en retrato y... ¡están más locos que una chiva!


EL RESIDENTE DE MEDICINA INTERNA
Estas
son personas que se acercaron a la medicina 'por amor a la Humanidad'.
Porque de otra manera no se entiende que puedan elegir la especialidad
mas jodida de la profesión y peor remunerada. Pero eso sí cualquiera
de ellos se siente maestro de Hipócrates. Su oficina es considerada la
oficina central del Peloponeso -todos son dioses-. Van por los pasillos
en grupos de 10, todos con caras de susto, detrás de un medico
adscrito o jefe de servicio con cara de Zeus o Moisés con las tablas de
los 10 mandamientos… no camina, flota… con la bata abierta cual si
fuera capa del conde Bartok, en un bolsillo un mini manual de 2500
hojas y en el otro un estetoscopio desvencijado y un martillo de
reflejos que usan para cambiar la página del New England. El arte de la
Medicina Interna de hoy es tener los teléfonos de un experto y ser un
Derivólogo: el paciente llega, es atendido por un clínico el cual, en
el mejor de los casos, hará diagnostico y lo derivara a un
especialista. Cada paciente les parece una maravilla... le estudian
hasta los granos del culo y para ellos es tan importante un hongo
pedorro en una uña que un accidente cerebro vascular. Si por ellos
fueran, el paciente se quedaría a vivir en la sala del servicio.

No
importa si entro por neumonía severa o por caspa, ellos solicitan:
biometría hemática completa, perfil de lípidos, química sanguínea,
electrolitos, urianalisis, proteínas, espermograma, Papanicolaou,
virología por Hepatitis, HIV, VDRL, PCR, RMN de encéfalo, potenciales
evocados, urocultivo, hemocultivo, cultivo de esputo en mierda, cultivo
de mugre infraungueal, criptonita en uñas, cariotipo de la caries
porque tiene menopausia o impotencia y agregan al final de la orden:
MAS LOS HABITUALES EN ESTOS CASOS... Una batería de test que, de no ser
frenados a tiempo por descompensación del paciente o porque solicitan
el alta voluntaria, harían colapsar la economía del nosocomio. Todos
sus pacientes tienen algo en común: Síndrome raro en estudio.
Eso
si...no les den pacientes críticos o un poquito complicados... se
desesperan. Se entran a chocar entre ellos como murciélagos
encandilados, se les obnubila la razón y parece que la adrenalina les
hace olvidar que SON MEDICOS y que deberían estar preparados para
CUALQUIER contingencia: sea esta una alergia o un infarto agudo de
miocardio. Un día... el paciente se les va a la mierda y termina
haciendo de tripas corazón en Terapia Intensiva porque mientras ellos
estaban haciendo ciencia debatiendo sobre el proteinograma
electroforético que le pidieron a un paciente con tos, a éste se le
atravesó un gargajo en el bronquio y terminó haciendo un paro
respiratorio.


EL RESIDENTE DE CIRUGÍA
Residente
con el pelo mojado y hediondo pues no se alcanzó a bañar, abotonado y
con una planillita en la mano. Debajo de la insigne bata blanca (casi
siempre con manchas de sangre) yace elegante sport o, si tienen aires
de futuro Jefe, traje. Como la flor inglés, por encima la pompa y por
abajo la fetidez. Los modales generalmente no son la gala de estos
especímenes, quienes eructan, fuman o se rascan el trasero en cualquier
sitio. Ellos llegan detrás de 'su Dios': el jefe de Cirugía (se me
ponen de pie, por favor). El jefe los escolta con cara de asqueroso y
se las pasa cagándolos por cualquier motivo "¿LE RETIRARON LA SONDA?".
Se les conoce como los minotauros, mitad hombre mitad bestias.

El
miedo que tienen estas pobres criaturas a sus jefes es indescriptible.
Te interrumpen la entrega de guardia, se meten a cualquier hora en tu
habitación 'para ver los resultados de tal paciente', te llaman
mientras estas comiendo para preguntarte que dio el general de orina
del paciente de posible apendicitis, no te dejan vivir en paz. Si hacen
proctología no crecen mucho, son especialistas enanos.

Claro...como
a ellos los tienen zurrados día y noche, te rompen soberanamente las
pelotas todo el día... y toda la noche citando a revisión de casos
clínicos ¡A LAS 2 DE LA MAÑANA!


EL RESIDENTE DE TRAUMATOLOGÍA
Este
se equivoco de profesión. El tipo quería ser carpintero...pero eso no
era fashion. Así que se dedicó a la traumatología. No sé mucho de cómo
son los residentes de Trauma porque casi nunca los veo. Van del
quirófano a la habitación y de la habitación al quirófano... serrucho,
tornillos, clavos y taladro en mano, su revista favorita es ALARMA para
ver como se dio en la madre el paciente que rearmaron anoche y del cual
les sobraron piezas (generalmente el astrágalo).

Desde
chiquitos les enseñan el arte de la evasión.. No sé cómo hacen pero
tienen un don de desaparecer cuando los necesitas que hasta Houdini
admiraría su número escapista. Cuando vienen, cuando el milagro ocurre,
vienen de a dos: nunca más que esa cifra. Por lo general caminan lento,
con andar despreocupado, siempre con polvo de yeso en su indumentaria,
un pizzero está más limpio que ellos.
Miran al paciente como con
asco... lo único que les importa es la estructura ósea del mismo. Si
por ellos fuera, los desollarían vivos para poder observar mejor lo
único que les importa...y de lo UNICO que saben, la fractura en rama
verde (ni siquiera madura).


EL RESIDENTE DE GINECO-OBSTETRICIA
Mayoría
absoluta de femeninas. Ergo: un despelote mundial. Estas chicas son
casi inconfundibles. Siempre arregladitas, pelo corto para no peinarse,
maquilladas, con aretes pequeños y huelen a perfume... Manos delicadas,
andar elegante y la típica vocecita aguda (pero no chillona) que es
ideal para sentirse calmada cuando una parturienta está haciendo más
fuerza que un levantador de pesas y grita desesperada mientras intenta
expulsar un crío por un conducto anatómico no bien valorado y por lo
tanto estrecho. Por lo general tienen sólo dos neuronas: una para
atender un camazo y otra para hacer una cesárea…¡por lo que fuera a
suceder! Estas chicas se ven poco por el servicio de Terapia Intensiva
(por suerte... esto habla bien de ellas). Son las matronas de la
profesión.

No tengo nada para despotricar...sorpréndete.
Cuando las llamas: vienen. Cuando las necesitas para una consulta por
una paciente de ellas son capaces de llamarte desde sus casas para
hacerse cargo del problema. El sufrimiento fetal agudo nunca es su
culpa, según ellas, tampoco las fracturas de clavícula, los moretones
por fórceps, hipoxiadas, etc, etc... De cualquier forma les agradezco
en el alma que no signifiquen un problema extra en mi vida. Con los
demás ya tengo de sobra.


EL RESIDENTE DE TERAPIA INTENSIVA (APLICABLE TAMBIEN PARA CARDIOLOGÍA)
Mal
carácter por Naturaleza. Nadie que se precie de ser amable, cálido y
social puede aspirar a ser especialista en Terapia Intensiva. Impaciente
por Naturaleza: cualquier médico que pueda esperar más de 15 minutos
la llegada de una pizza solicitada por teléfono NO puede ser
Intensivista.

El residente de Terapia Intensiva es un
topo: como vive dentro de la Unidad Cerrada y no puede salir, es el
único que no tiene ni idea donde está el laboratorio, como llegar a
Rayos X, etc. Si tiene que llevar un paciente hasta el quirófano
agradece que el camillero tenga idea porque si no, se perdería con
paciente y todo. Sólo conoce a los colegas que visitan la Terapia... no
tiene idea de quienes trabajan en el Hospital. No sabe quién es la
secretaria de admisión (solo le conoce la voz). Es un ermitaño. Y esa
condición lo va aislando, mas aún considerando que no puede hablar ni
con los pacientes: el 90% están inconscientes e intubados. Sus más
elocuentes notas de evolución son los certificados de defunción.

Para
un Intensivista no hay mayor dolor de ojete que tener que hablar.
Detesta a los familiares de los pacientes, detesta a los
interconsultores, detesta que le invadan la habitación, detesta que los
llamen por teléfono, detesta las largas e interminables presentaciones
de pacientes que les hacen los clínicos. En el espejo son capaces de
mentarse la madre ellos mismos. Detestan TODO.
Ya, desde el
inicio, la primera frase que aprenden es 'NO HAY CAMA'. La segunda es:
'Este paciente no tiene criterios de UCI'. Y la tercera es: '¡si no se
muere lo doy de alta mañana!'

El residente de Terapia
VIVE a los saltos, no para nunca, parece que tienen un cohete metido en
el culo. Caminan siempre rapidito, siempre están dando órdenes, todos
poseen una excelente voz para gritar (y si no la tienen, en 4 años la
generan).

Pero hay notables diferencias entre el hombre y
la mujer Intensivista. El varón es sobrio, de pocas palabras, mira a
los residentes de otras especialidades por encima del hombro y son
mucho más prolijos que las mujeres (y más femeninos). Fuera de ahí no
figuran gran cosa. Las 'nenas' de esta especialidad son marimachonas de
cuna. No se pintan (gracias si se peinan), viven especulando los
pronósticos evolutivos de los pacientes y elucubrando de que enfermera
anda con quien carajos más… No se hacen drama por el qué dirán, no
tienen tiempo de histeriquear. Aprovechan todo a la mano mientras se
llevan para escribir una historia clínica al baño (y no perder tiempo
cagando). No conozco Intensivista-femenina que sea delicada. Casi
siempre fracturan al paciente en la primera reanimación cardiaca y para
hacer el tacto rectal no se diga…

Ellas:
Nunca están apuradas: Van 'a desatorar un pedo'.
Nunca se les murió un paciente: 'ya le tocaba'.
Nunca están sobrecargadas de trabajo: están 'hasta la madre'.

Lenguaje
como: "me dejo de llamar como me llamo si se recupera" o "ponle
dopamina y pídele un electro" son frases habituales y para cualquier
cosa… Como siempre dije: 'En Terapia Intensiva... las únicas delicadas,
son los machos'


EL RESIDENTE DE ANESTESIOLOGIA
Este es el residente más relajado y tranquilo que habita la fauna hipocrática pues siempre está dormido en la residencia.

Aunque
sea un residente de primer año y gane una miseria, tiene el estilo y
la mirada de quien vive en el country club y recoge los billetes con
pala. Los ves cada venida de Obispo y siempre llegan tranquilos, con
los ojos hinchados de tanto dormir y como si en lugar de una cirugía,
hubieran salido de una clase de Yoga.

Nunca vi transpirar
a un residente de anestesiología, nunca los vi correr pues ni cuando
les cae en paro el paciente se levantan de su asiento. Ni hablar de
elevar el tono de voz... pues ahora le susurran al manos libres del
celular… Llegan husmeando al paciente, te miran, te explican en 3
palabras el porqué te lo rechazan: súbele la hemoglobina, trae 9…
¡CLARO, POR ESO LO VOY A OPERAR, ESTÁ SANGRANDO!
Y al final de
todo su trabajo de una cirugía que duró 6 horas te dicen: 'Todo salió
bien' (aunque duraran media hora tratando de intubar o una hora
queriendo poner un bloqueo).

Si te los quedas mirando
pueden agregar: 'Le puse un fentanil y ketamina para que le dure un poco
más la analgesia' (que viaje del paciente). Y se te quedan mirando.
Si, a pesar de tan minuciosa explicación, se te ocurre preguntarles
algo más, suspiran y con absoluta condescendencia agregan los detalles
precisos que el médico espera escuchar. Te dicen 'Estuvo estable toda
la cirugía'... y se te quedan mirando. A esas alturas uno ya no
necesita más explicaciones... después del detallado monólogo de nuestro
colega uno agarra desesperado la historia clínica para leer que mierda
acaba de ingresar a su sector. Sus hojas son crucigramas no resueltos
ni por ellos, no sabe uno si es un patrón de costura en punto de cruz o
el diagrama de un dibujo por hacer.


EL RESIDENTE DE NEUROLOGÍA
Este
se cuece aparte… No sé como será en el hospital donde tú haces el
internado, pero donde yo lo hice el residente de Neurología era un
híbrido entre clínico-neurocirujano-neurorradiólogo y Teoricista. No me
terminan de cuadrar. Les llega un paciente neurológico, justamente, y
empiezan a esgrimir los más descabellados diagnósticos. Nunca es
sencillo... siempre tienen que ser algo complicado. Están 1 hora 40
minutos revisando a los pacientes y cuando salen y les preguntas con
ansiedad '¿Que tiene?', te contestan: 'No se' ¿Y qué carajo estuviste
haciendo 1 hora 40 encerrado en el consultorio con el paciente? ¿Lo
revisaste o te dormiste? ¡Zopenco!'. Cuando los apuras con un
diagnostico presuntivo de un paciente que tiene la boca chueca por un
golpe de aire (o del novio), te saltan con unos diagnósticos que parecen
sacados de un libro de Ciencia Ficción, más que de Medicina. No sabes
si te están hablando de una patología neurológica o del fenómeno OVNI. Y
cuando terminas de escucharlos, lo único que se te ocurre es preguntar
'¿Que es eso?' Y ahí empiezan... para que habremos
preguntado...'Bueno, esta patología es propia de una alteración de las
vías espino-tálamo-piramidales, que desencadena un fenómeno de
divergencia entre la alternancia ponto-cerebelosa y el núcleo
subtalámico. Se suele dar en enfermedades degenerativas de los núcleos
pontinos cuando la sustancia gris se torna percudida y la
desmielinizacion se torna desabrida, etc, etc'. Y uno los mira como
diciendo 'Hermano... por Dios, ¡tírame un centro o empieza a hablar en
castellano!' Son gente complicada... como el cerebro que los parió.
Para estar a tono se van a la taquería de la esquina a hartarse de
tacos de sesos.


EL RESIDENTE DE PEDIATRIA
Si
es mujer: una Lady. La niñita porta un impecable atuendo, habla con
voz de Manolin y Chilinsky, lleva su típico mini-estetoscopio con un
osito prendido de la manguera. Usa ambos colores claros (azul y rosa),
con bolígrafo con orejas de Mickey Mouse, con florecitas, pajaritos,
abejitas y una paleta de caramelo (ya chupada) en la bolsa. Un primor.
Parece una maestra de jardín de niños.

Habla despacito, no
se altera, siempre sonriente y con la frasecita '¿Si, mamita?' grabada
a fuego y que la repite hasta para pedirse unos tacos de buche en la
taquería de Pedro el prieto, obvio siempre con su calculadorcita hasta
para sacar la cuenta de los mentados tacos. Si es varón: tambien carga
con su mini-estetoscopio y algunos con sus corbatitas de Mickey Mouse,
Bob Esponja o tarugadas por el estilo, no falta el que tenga su
estetoscopio con muñequitos, lo que se ve bastante puñal, eso sí,
tambien con su calculadora y su acordeón de fórmulas y sus mentadas
percentilas que usan para comparar hasta el largo de los mocos de los
niños.
Ambos géneros son bastante obsesivos, todo tiene que salir
sin que falte o mucho menos sobre un mísero 0.0000001 mililitro o
nanogramo, carajo, con lo sencillo que es tragarse una pastilla de lo
que sea cada 8 horas, todo lo hacen tan complicado...

Y
bueno, falta mencionar que su tipo de medicina semeja mucho a la
veterinaria, tratando de hacerla de adivinos de que diablos tendrá el
escuinche chillón acompañado de la madre, el padre y toda la legión de
abuelos preguntones de por que el chamaco voltea a ver medio feo o por
que hace una o dos trompetillas de más.

Como verás hijo,
el mundo de la medicina es de lo más variado en cuanto a personajes,
estilos y especialidades se refiere, a veces me pregunto qué tiene que
andar haciendo el Urólogo con esa agarradera de talangas con cara de
indiferencia… estoy seguro hasta sueñan con eso…

Te mando un abrazo hijo, esperando que pronto formes parte de este ejército blanco que, pese a todo, tiene un gran encanto...
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